Por encima de los 3.500 metros, tu cuerpo trabaja más en cada respiración. El mayor predictor de éxito en el Monte Kenia no es solo tu forma física, sino qué tan bien te aclimatas. Tras más de 200 cumbres, esta es nuestra estrategia.

1. Subir alto, dormir bajo

La regla de oro de la altitud: subir durante el día a mayor altitud de la que duermes estimula la producción de glóbulos rojos sin sobrecargar el cuerpo por la noche.

2. Añadir un día de aclimatación

Elegir rutas de 4 a 6 días como Sirimon o Chogoria eleva la tasa de éxito por encima del 90 %. Ese día extra es el mejor seguro en la montaña.

3. Beber 4–5 litros de agua al día

La deshidratación empeora los síntomas de la altitud. Bebe constantemente y añade electrolitos.

4. Caminar despacio — pole pole

Tu guía marcará un ritmo pausado para mantener bajas las pulsaciones y permitir que tu organismo se adapte.

5. Saber cuándo descender

Un dolor de cabeza leve es normal; dolor intenso, vómitos o falta de aire en reposo no lo son. Nuestros guías realizan controles diarios y descienden de inmediato si los síntomas empeoran.


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